Cómo los caballos ayudan a mantener nuestra salud mental


Actualmente, la sociedad se desarrolla en contextos llenos de todo tipo de estrés: laboral, del hogar, monetario, entre otros. Las exigencias del día a día y los problemas a los que hacemos frente cotidianamente repercuten de manera negativa en nosotros, al menos, hablando sobre mi persona.

Afortunadamente, cuento con una gran amiga “GALA” con quien olvidarse de estos problemas resulta muy sencillo. Es por ello que decidí compartir con cada uno de ustedes los beneficios que tiene el montar a caballo, que en sesiones terapéuticas se conoce como equinoterapia.

Montar a caballo tiene muchos beneficios físicos como el fortalecimiento muscular de la espalda y los abdominales, ya que es un deporte que exige mucha fuerza, sobre todo, en estas partes del cuerpo. Cuando practicas con el caballo al trote y de pie, siempre con mucho cuidado, fortalecerás los músculos de los glúteos y de las piernas.

El caballo nos ayuda a desarrollar nuestra autoestima, a aumentar nuestra capacidad de concentración y a fortalecer los vínculos afectivos con las demás personas.

A menudo cuidar de otro es la mejor terapia. La rutina de cuidar caballos libera endorfinas y el cerebro nos recompensa con neurotransmisores opiáceos que dan una sensación placentera cuando hacemos algo conveniente para nuestro organismo (como hacer ejercicio o estar acompañado).

Pero ¿cómo podemos lograr estos beneficios? Simple, por medio de la bina que es aquella que expresa el vínculo que se forma entre el jinete y el caballo. Si no crees, recuerda la escena de la película Avatar en la que Jake se vincula con el caballo para poder controlarlo. Suena a ficción, pero es totalmente cierto. Estudios presentados por la revista Antropología Social revelan que los humanos y los caballos desarrollan una relación tan estrecha que pueden entrar en un estado de ‘ser uno’. La evidencia más concreta es que los caballos y sus jinetes logran moverse como si fueran uno mismo y con frecuencia cambian físicamente en el transcurso de la relación a fines de ajustarse a la otra parte. La intensa cooperación entre ambos es una parte clave de este fenómeno y refuerza el vínculo, llegando al grado en el que el caballo está totalmente familiarizado con el olor, el peso, el timbre de voz e incluso el reconocer los estados anímicos por los que su jinete atraviesa.

Esto es un poco de lo maravilloso que son estos animales y me llena de alegría compartir con ustedes esta información. Agradezco su atención y los invito a intentar esta experiencia que considero, en mi particular opinión, es extraordinaria.

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