Lecciones de vida: 'Un Cuento de Navidad'


Cuando se publicó "A Christmas Carol" (Un Cuento de Navidad) de Charles Dickens en 1843, probablemente no tenía idea de que sería un elemento básico de Navidad casi dos siglos después. Algunos podrían ver el libro como sólo un cuento sobre un avaro amargo, Ebenezer Scrooge, a quien visitan en Nochebuena cuatro espíritus que lo obligan a examinar sus caminos egoístas. Pero es, realmente, una historia de reflexión, renovación y una vida revitalizada. Aquí hay cinco lecciones de este clásico navideño:

1. El aprendizaje comienza con “escuchar”. Inicialmente, Scrooge no quiere tener nada que ver con los espíritus. Pero una vez que se da cuenta de sus buenos intereses, de buena gana les deja guiarlo. "Espíritu", le dice Scrooge al Fantasma de la Navidad Presente, "Llévame adonde quieras".

Cuando escuchamos, aprendemos. Cuando aprendemos, tenemos el potencial de crecer y cambiar no sólo para nosotros mismos, sino también para quienes nos rodean.

2. La amargura te envenenará. El sobrino de Scrooge, Fred, es un hombre sabio. Es Fred quien señala que "las consecuencias de que le desagrademos (a Scrooge) y no se divierta con nosotros es, creo, que él se pierde de momentos agradables ... Él pierde tener una compañía agradable". En otras palabras, al rechazar la invitación de Fred para unirse a la alegría navideña, Scrooge es quien pierde.

Se ha dicho que la amargura es como tragar veneno y esperar que la otra persona muera. Incorrecto. La víctima de la amargura somos nosotros mismos.

3. Hay alegría en comenzar de nuevo. Scrooge tiene una mala reputación. Se le presta demasiada atención a su mezquindad y no tanto al nuevo Ebenezer. Vemos a Scrooge huraño, amargo y mordaz, pero no al Scrooge alegre, entregado y alegre. Sin embargo, en la mañana de Navidad, él nos recuerda que comenzar de nuevo nos da oportunidades grandiosas. "Soy como un bebé", dice Scrooge. "No importa, no me importa. Prefiero ser un bebé".

El cambio de Scrooge recuerda que hay esperanza para todos, si estamos dispuestos a comenzar otra vez.

4. Debemos estar presentes para ganar. En la mañana de Navidad, una de las primeras cosas que hace Scrooge después de darse cuenta de que se le ha dado una segunda oportunidad en la vida es abrir de golpe su ventana. Se da cuenta de la vida que hay afuera en vez de sólo ver la suya.

Darse cuenta es ver. Ver es sentir. Sentir es construir conexiones con quienes nos rodean. Y construir conexiones es llevar amor al mundo.

5. Necesitamos vivir teniendo en cuenta el final. "Oh, díganme que puedo borrar la escritura de esa piedra", dice Scrooge cuando el fantasma de la Navidad Futura le muestra la lápida con su nombre: "Ebenezer Scrooge".

El catalizador para que Scrooge finalmente se diera cuenta de que ha desperdiciado su vida con dinero y poder es ver que hay un final para esta vida, y es un final bastante deprimente.

Vivir con el fin en mente es sentirse inspirado para cambiar ahora. Como alguien dijo, el mejor momento para plantar un árbol fue hace cincuenta años, pero el segundo mejor momento es ahora.

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A Carol Christmas: Un Cuento de Navidad

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