La auriculoterapia ¿qué es y para qué sirve?


La auriculoterapia, que proviene etimológicamente del griego "terapia" que significa curar y del latín "aurícula" que quiere decir oreja, se presenta como una rama de la acupuntura por ser practicada por medio de las agujas chinas, semillas de nabo e imanes.

La auticuloterapia está basada en la idea de que el pabellón auricular es una representación completa del resto del cuerpo.

Este método de tratamiento es un microsistema de acupuntura por medio del cual se diagnostican y tratan diversas enfermedades. Consiste en la creencia de que la estimulación de determinadas terminaciones nerviosas que se encuentran en el oído, tienen un efecto en una parte del organismo relacionada morfológicamente con dicha zona.

La base de la terapia se basa en el equilibrio de una supuesta energía vital. Cuando se presenta la enfermedad existe un desequilibrio de esa energía. La acupuntura propone que existen también 12 canales por donde fluye la energía llamados "meridanos". Estos canales al ser estimulados logran restablecer el equilibrio energético del cuerpo.

La medicina tradicional china ha catalogado más de 200 puntos energéticamente activos en la oreja con los cuales se pueden tratar numerosas enfermedades.

En la oreja estaría reflejado un punto para cada zona del cuerpo, que es perceptible en el caso de enfermedad; sólo cuando una región del cuerpo humano pierde el equilibrio energético, pueden detectarse en la oreja los puntos alterados. Este hecho es utilizado como método de diagnóstico para los practicantes de esta terapia. Por otro lado, una vez detectados los puntos, se puede proceder a su estímulo para volver a equilibrar el organismo.

Tratamientos

De acuerdo con sus proponentes, la auriculoterapia puede utilizarse para el tratamiento tanto de enfermedades agudas como crónicas. No se recomienda realizarlo a persona que tomen altas dosis de psicofármacos, que tengan enfermedades hereditarios o degenerativos, esquizofrenia, depresión endógena, anemias, principios de apendicitis, enfermedades contagiosas y de transmisión sexual y, por último, enfermedades que afecten a la médula espinal.

Según los defensores de esta terapia, los resultados más satisfactorios se han obtenido en los tratamientos siguientes:

  • Trastornos funcionales (endocrinos y orgánicos: hipo e hiperacidez, estreñimiento)

  • Dolores de cualquier causa, tipo y localización: neuralgias, dolores de parto, dolor posoperatorio, gastralgia y postraumático.

  • Trastornos psíquicos, depresiones y ansiedad.

  • Alergias: asma, fiebre del heno, etc.

  • Hábitos tóxicos, enuresis nocturna e insomnio.

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