¡Pasión por México!


León, Guanajuato.- La fiebre del fútbol inició con la inauguración de la Copa del Mundo en Rusia el pasado 14 de junio. Las mejores 32 selecciones de las 6 confederaciones asociadas a la FIFA compiten por ganar el cotizado trofeo dorado que los nombraría campeones indiscutibles.

Desde su clasificación en septiembre del 2017, el equipo mexicano despertó expectativas entre los aficionados. Desde el Mundial de 1986, la selección busca jugar el tan anhelado “quinto partido” por lo que las apuestas apuntaban a que sí podrían lograrlo.

El grupo de México estaba complicado desde un inicio, pero la fe y la esperanza en el buen desempeño que nuestra selección tendría siempre mantuvo la ilusión. En los dos primeros encuentros de la primera fase, México venció 1 por 0 a la poderosa Alemania, y también derrotó a Corea del Sur con un marcador de 2 a 1. Aunque las probabilidades se clasificar para la siguiente ronda eran altas, aún faltaba el encuentro con el cojunto sueco.

Debido a que los partidos anteriores fueron en fin de semana, fue hasta el tercer partido que la pasión por el fútbol se vivió en las oficinas de Grupo Guiar. La Macro Sala, la Sala Ejecutiva, la Sala B y demás espacios sirvieron de puntos de reunión para apoyar a la selección mexicana.

Después de una clasificación tormentosa a octavos de final, en donde el combinado tricolor perdió ante Suecia y con un resultado favorecedor obtenido por los coreanos, la próxima cita sería el lunes 2 de julio contra un viejo rival: Brasil.

De nueva cuenta los nervios salieron a flote desde el primer minuto. Cada acercamiento que el equipo sudamericano hacía a la portería mexicana era peligroso. La velocidad de los brasileiros marcaba un ritmo de juego muy rápido; sin embargo, la escuadra nacional relució por las jugadas que tenían la intensión de marcar gol. Terminado el partido, Brasil derrotaba a México con dos goles anotados en el segundo tiempo.

El ánimo no decayó (tanto) entre los colaboradores. Gritos, aplausos, insultos, porras, silbidos.. Todas las emociones se despertaron en los encuentros del equipo nacional. Las sillas rechinaban en el piso y los saltos por decenas sucedían cuando México se acercaba a la portería rival.

Durante el medio tiempo, y para recuperar la energía requerida para mantenerse motivados, se sirvieron tacos sudados patrocinados por los directores y seguir viviendo la pasión por el fútbol. Aunque el resultado fue decepcionante, en sí el convivio fue excepcional.

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