Síndrome del silencio en el trabajo


Cada colaborador tiene una tolerancia diferente al ruido. Hay quienes necesitan más silencio para poder concentrarse, mientras que otros pueden hacerlo sin problema entre los sonidos propios de la oficina o con conversaciones de fondo. Lo habitual, de hecho, es que la jornada laboral fluya entre charlas y el intercambio de opiniones o ideas. Porque un silencio sepulcral en el trabajo es síntoma de que algo ocurre y se llama síndrome del silencio en la oficina ¿Lo conoces?

¿Qué es y cómo te afecta el síndrome del silencio?

No es fácil detectarlo al principio, pero suele manifestarse en rumores, cuchicheos o comentarios fuera de la oficina. Estas prácticas acaban en pánico general y estrés entre los colaboradores, lo cual puede provocar graves problemas en la comunidad. No expresar lo que se piensa es un síntoma de que algo no va bien o de que hay alguna restricción en algún punto de la cadena.

Durante el desempeño de las actividades laborales, los colaboradores se enfrentan con problemas, obstáculos o carencias. En un ambiente laboral sano es habitual escuchar lo que nuestro compañero tiene que decir acerca de cómo mejorar los procesos. Sin embargo, muchas veces el pánico, ansiedad o el simplemente la inseguridad hacen que nos mantengamos callados o no permitamos expresar a los demás.

Este silencio implica que no se compartan opiniones, que no haya retroalimentación ni reconocimiento, que no surjan ideas o que no se alerte sobre un problema. Es decir, como trabajador te limitas a hacer tus tareas a cambio de un salario, lo cual acaba en desmotivación. Y esto, a largo plazo, puede resultar desastroso para el buen desempeño de las actividades de una compañía.

¿Cómo puedes gestionarlo?

Un buen clima de trabajo se construye entre todos los integrantes del equipo, sean jefes u otra categoría de colaboradores. Sin embargo, es la organización quien tiene que crear estímulos y prácticas para que se desarrolle un clima donde el diálogo fluya. Además, una vez instalados en el síndrome del silencio, conviene salir de él sin caer en discusiones o violencia. Es importante cuidar la forma e

n que se dicen las cosas.

Las empresas pueden hacer frente al síndrome del silencio mediante encuestas periódicas, reuniones personales para hablar sobre sus fortalezas, debilidades, de cómo mejorar, etc. Algunas de las mejores compañías permiten que sus colaboradores se conozcan fuera del entorno de trabajo a través de actividades lúdicas.

Y tú como colaborador, ¿Qué puedes hacer? Para no caer en la frustración y la desmotivación, es importante hacer ver a tus compañeros y superiores que el diálogo es fundamental para la resolución de problemas y para el buen desempeño de nuestras tareas.

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