Piensa, luego come. Cómo tu alimentación afecta tus pensamientos


"Eres lo que comes", dicta una frase muy apegada a la realidad. Nuestra alimentación condiciona directamente nuestra salud física y mental, además de estar relacionada con nuestra apariencia ya que puede modificar el funcionamiento del organismo.

Cuando tomamos una mala decisión respecto a un alimento, por ejemplo, comer una torta de tamal en lugar de una manzana, nuestro cerebro se modifica y se vuelve menos apto para controlar comportamientos impulsivos, por lo que al terminar la torta queremos continuar con un pastel de chocolate y así convirtiéndose en un círculo vicioso.

Estudios recientes exploran las causas neurológicas de los trastornos alimentarios y dejan en evidencia que los mecanismos biológicos del cerebro pueden contribuir a problemas importantes de salud pública como la obesidad, la diabetes, el consumo excesivo de alimentos altos en calorías, la bulimia y la anorexia. Así mismo estos trastornos influyen en el cerebro disminuyendo la productividad, el rendimiento y el bienestar.

El doctor Timothy Verstynen, investigador de la Carnegie Mellon University junto con sus colegas de la University of Pittsburgh, concluyeron en su estudio, que la obesidad afecta la función cognitiva, por lo que un individuo que la padece requerirá un mayor esfuerzo en cuanto a la toma de decisiones complejas.

"A medida que la gente posee rangos de peso poco saludables, los sistemas de energía del cuerpo comienzan a degradarse y se manifiesta un efecto negativo en los circuitos del cerebro, especialmente en las zonas que son importantes para el control de las conductas impulsivas", dijo Verstynen.

Otra investigación a cargo del Dr. Tony Goldstone del Clinical Sciences Centre, Imperial Colleged de Londres, Inglaterra, descubrió que cuando la gente omite el desayuno, la sección del cerebro que se relaciona con el placer, se activa a través de imágenes de alimentos con alto contenido calórico. Saltarse el desayuno también parece incrementar el consumo de alimentos en el almuerzo, poniendo en duda el uso del ayuno como opción en la dieta de control.

La diabetes también fue tema de discusión al manifestar que puede dañar la función cerebral, según el informe de la investigación del Dr. Rahul Agrawal, donde menciona que una dieta alta en azúcar puede afectar los receptores de insulina en el cerebro y por lo tanto dificultar el aprendizaje a nivel espacial y las habilidades relacionadas con la memoria.

El trabajo de estudio respecto a la problemática de la alimentación es altamente esperanzadora, los investigadores siguen observando por qué nos resulta tan placentera e incluso adictiva, pero, por ahora, nos queda ser conscientes de lo que comemos, ya que podemos afectar no solo nuestro estado físico, sino nuestro desempeño laboral. Seamos cuidadosos y pensemos antes de comer.

¿Tienes algún consejo que ayude a concientizar la alimentación? ¡Compártelo en los comentarios!

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