La iluminación en las oficinas puede impactar la productividad


Uno de los factores en salud laboral, a menudo pasado por alto, que disminuye la productividad de los colaboradores es la iluminación de la oficina. La elección de un patrón de iluminación puede tener un impacto significativo en la productividad de las empresas.

Un estudio realizado por la Sociedad Americana de Diseño Interior indicó que el 68% de los colaboradores se quejan de la iluminación en sus oficinas. Este hecho implica que muchas empresas podrían estar cometiendo los mismos errores. Los dos escenarios más comunes para la iluminación disfuncional de la oficina son: Luces demasiado suaves y luces demasiado duras.

Otro estudio reveló que existe una fuerte relación entre la exposición a la luz del día en el lugar de trabajo y el sueño, el nivel de actividad y la calidad de vida.

A diferencia de los trabajadores que laboran en oficinas sin ventanas, las personas que ocupan oficinas con ventanas, recibieron 173% más exposición a la luz durante las horas de trabajo y durmieron un promedio de 46 minutos más por noche.

Las luces suaves pueden ser perjudiciales para la productividad por varias razones. En primer lugar puede causar fatiga visual y dolores de cabeza, ya que cuando la iluminación es insuficiente, los ojos se ven obligados a trabajar mucho más. En segundo lugar puede ocasionar somnolencia y falta de concentración, lo que obviamente tendrá un impacto negativo en la motivación de los trabajadores.

Las luces duras, más comunes que las suaves, son igual de perjudiciales. Las luces fluorescentes, especialmente, tienen efectos negativos sobre los colaboradores, pues ocasiona tensión ocular y es un fuerte detonador de dolores de cabeza y migraña. Este tipo de iluminación también hace que sea más difícil enfocar la vista.

La mejor alternativa a los sistemas de iluminación suave y dura es la luz natural. Otro estudio realizado en el Reino Unido, demostró que las ventanas eran un factor determinante en la satisfacción de los ocupantes de un edificio. Este efecto se debe a que el nivel de iluminación puede afectar al cuerpo humano de dos maneras: Directamente, respecto a nuestra capacidad para poder ver e indirectamente, sobre nuestro estado de ánimo, comportamiento e incluso a nivel fisiológico en el equilibrio hormonal.

Al realizar modificaciones en la arquitectura de tal manera que se favorezca la iluminación natural, se ha demostrado que los colaboradores son más felices y están más motivados, se enferman menos, disminuye el ausentismo y por lo tanto son más productivos.

Al ser la luz, el componente clave de la visión y la responsable del 80 al 85% de nuestra percepción del mundo que nos rodea, no es difícil darse cuenta de por qué no debemos ignorar la creación de estrategias de iluminación adecuadas para nuestras oficinas.

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