Bienestar emocional, el mejor regalo para tu pareja


La compasión es una actitud poderosa, que no depende de unas creencias religiosas, sino que está relacionada con el optimismo y con contemplar la vida de un modo más saludable para nosotros y para quienes nos rodean. Pero ser compasivo con la pareja no es fácil, no nos vamos a engañar.

Por ello, si queremos hacer un bonito regalo a nuestra pareja (y a nosotros mismos), comencemos a desarrollar nuestro bienestar emocional para tener un sentido de compasión.

Veamos cómo…

1. Comprende y ayúdale

Tenemos compasión con nuestra pareja cuando comprendemos lo que le ocurre y le tendemos la mano para ayudarle. No solo es “Me pongo en tu piel”, como puede ser la empatía o “Cuánto lo siento”, como actúa la lástima, sino que además hago algo para ayudarle. Si te molesta su desorden, dale alguna clave que a ti te haya servido. No te pongas también a tirar las cosas por el suelo, que estaría en el polo opuesto de la compasión.

2. Observa qué le duele, más allá de cómo actúe

Cuando actúa molesto o molesta por algo que tú has hecho, piensa qué es lo que realmente le duele. Casi siempre suele ser una interpretación de falta de cariño, abandono o cualquier otra cosa, que no sabe expresar y que lo hace a través de reproches o comentarios poco afortunados. Si te quedas en las palabras, poco margen de maniobra tienes. Si ves qué es lo que hay de fondo, serás más compasivo y podrás resolver la situación.

3. Ten una conversación serena cuando el problema haya pasado

El reto no consiste en echar tierra encima a lo que te molesta y decirte a ti mismo que no pasa nada. En este caso, las palabras no pronunciadas se van acumulando y pasan factura en un futuro. La clave está en encontrar el momento oportuno cuando la tormenta haya pasado y exponer adecuadamente qué es lo que molesta y qué necesitarías de la otra persona sin reproches, claro está.

4. Utiliza tu imaginación positiva en beneficio de tu relación

Si alguien es desordenado, es posible que sea porque hace muchas cosas y no repara en detalles. O si llega tarde del trabajo quizá esté obsesionado con traer dinero a casa… La idea es no juzgar lo primero que nos viene a la mente, cuestiónate las primeras etiquetas que le pones a tu pareja y que muchas veces son el origen del conflicto.

En definitiva, no nacemos sabiendo vivir en pareja. Todos necesitamos aprender, por ello, en la medida que entrenemos actitudes más favorables como la compasión, nos será más fácil aprender a convivir y estar más sanos emocionalmente, a querer a la otra persona y, de paso, a nosotros mismos.

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