¿Cómo afectan los cambios de temperatura a nuestra salud?



Seguro que muchas veces has oído a alguien decir eso de que el tiempo va a cambiar. No por verlo en la televisión, sino por un dolor muscular. Son las denominadas personas meteorosensibles. Y es que nuestro cuerpo reacciona a esos cambios de las temperaturas, sobre todo si son muy bruscos, con diferentes sintomatologías.


Estos vaivenes de temperatura hacen a nuestro cuerpo más vulnerable a las infecciones, ya que tiene que adaptarse a esta alteración climática que, en algunos casos, se produce de un día para otro cuando el termómetro se desploma 15 grados de golpe. Una situación que también altera a nuestro sistema inmunológico, especialmente en el sistema respiratorio. ¿Quién no se ha resfriado alguna vez con ese baile de temperaturas?




Un tiempo desapacible que notamos en el cuerpo


En esos días donde el frío, el viento y la lluvia son los protagonistas, no solo lo notaremos a nivel de nuestra piel, más expuesta a esas inclemencias invernales, sino que nuestros huesos sufrirán también, especialmente en el caso de personas más sensibles o con dolencias en sus articulaciones.


Pero no solo hay afecciones a nivel físico. Esos días más cortos o esa escasez de horas de luz propias del invierno o de países más fríos hace que no se segreguen las sustancias responsables de nuestro estado de ánimo como la serotonina o la dopamina. Y las consecuencias son apatía, decaimiento, menos actividad... Síntomas que se producen de forma similar con lo que se denomina astenia primaveral.




Cuidado con los golpes de calor


Confusión, dolor de cabeza, desorientación, sudoración excesiva en un primer momento y fiebre. Son algunos de los efectos del caso contrario, un calor sin precedentes que puede hacer que suframos el denominado golpe de calor.


Un shock térmico hace que el cuerpo se sobrecaliente. Una situación grave con la que tienen que tener especial cuidado algunos colectivos de riesgo como las personas mayores, enfermos, personas con sobrepeso o los niños. Para evitar este malestar, lo mejor es seguir estas recomendaciones:


Mantente hidratado de forma constante. Evita las horas centrales del día cuando hace más calor y permanece en lugares con sombra y frescos. Come de forma más ligera y con recetas refrescantes como ensaladas, frutas o verduras. Utiliza ropa cómoda y ligera para esas altas temperaturas. Protege tu cabeza y tus ojos del castigo del sol.



¡Prevengámonos de los cambios de temperatura!

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