¿Qué se esconde detrás de una broma?



Podría entenderse que, cuando decimos “es broma”, nos intentamos excusar, buscando que el otro no se enfade o no se dé cuenta de nuestras verdaderas ideas u opiniones. Sea o no verdad en nuestro caso, lo que sí es cierto es que con frecuencia una broma encubre sentimientos o pensamientos ocultos.


La intención de una broma es reírse del destinatario (o con él), pero sin llegar a causarle daño alguno. Eso sí, a veces las bromas esconden una crueldad inherente y son malintencionadas.


Es frecuente que algunas bromas se excedan en sus límites y terminen siendo verdaderamente crueles con sus destinatarios, generando malestar e incomodidad en el receptor.


Entonces, ¿cuál es la función de una broma?, ¿por qué acudimos a ella para expresar lo que sentimos o pensamos? Hablamos sobre ello.



Pensamientos y sentimientos detrás de una broma


En estas líneas no queremos restarle importancia a la función del humor, la cual aporta grandes beneficios para las personas. Es más, podría ser un signo de inteligencia.

Según un estudio llevado a cabo en la Universidad de Wien, Austria, las personas con un gran sentido del humor obtenían puntuaciones muy elevadas en inteligencia verbal y en inteligencia emocional.


Lo que ocurre es que en determinados momentos detrás de una broma se pueden enmascarar sentimientos o pensamientos bajo el título de “broma”, cuando en realidad está queriendo decir algo sin que quede mal o demasiado directo. En este sentido, se dice lo que se siente o se piensa cerrando el discurso inmediatamente con un “era broma” para quitarle peso a lo que se quiere expresar.


Si la persona receptora del mensaje se siente incómoda o atacada, la frase «era broma» nos libra de la responsabilidad de lo que habíamos dicho, transformando así el mensaje y la situación en humor. Nos amparamos bajo la frase “es broma” y seguimos como si nada hubiera ocurrido.



Cubrir las verdades con bromas


Podría entenderse entonces que el hecho de decir “es broma” significa excusarse, estamos buscando un pase libre para que el otro no se enfade o no se dé cuenta de nuestras intenciones.


Esto es, la broma puede ser una forma de canalizar ciertas ideas y opiniones que no queremos decir abiertamente. Sigmund Freud destaca el papel del humor como medio para conocer los deseos reprimidos de una persona y de una sociedad. Asimismo, para Freud la broma es un medio para descargar la tensión emocional, la cual cumple un papel civilizador. En lugar de agredir o atacar directamente al otro, se emplea un lenguaje ingenioso para expresar cierta hostilidad escondida.


En resumen, las bromas, en su justa medida cumplen una función social, es una manera de relacionarse con las personas. Eso sí, si eres muy bromista y acostumbras a cubrir verdades con bromas, no te creerán cuando argumentes algo que sí es cierto. A su vez, si estás delante de alguien que bromea de manera constante, plantéate qué está queriendo decir y cuál es el mensaje en clave que está detrás de la broma.



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